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Gastronomía

 La cocina lionesa
En la sede del buen gusto, la cocina lionesa está como una reina. Fundamental desde hace siglos, es inseparable del arte de vivir lionés. En efecto, si existe un título indiscutido e indiscutible en lo que a Lyon se refiere es efectivamente el de: Capital mundial de la gastronomía.

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Desde el siglo XVI, la cocina lionesa reparte placer en sus "bouchons", y en sus restaurantes. Estos placeres gustativos y estas delicias no se desmienten en la actualidad; hoy en día siguen intactos los sabores gastronómicos.

En primer lugar, la cocina lionesa debe su maestría a la riqueza y a la calidad de los productos del terruño. Muy cerca, las ganaderías de la región de Bresse y del Charolais, los animales de caza de la Dombes, los peces de los lagos de Saboya, las hortalizas y las frutas del valle del Ródano y del Forez, han proporcionado los productos para los platos y los sabrosos manjares. Han generado numerosas y diversas especialidades culinarias: embutido y queso como la “cervelle de Canut “, “bugnes” (buñuelos), “grattons”(cortezas de cerdo), ensalada lionesa, “tablier de sapeur”(tripa rebozada), “gras-double”(tripas), “petit salé”(estofado de lentejas), “quenelles”, “boudin” (morcilla), “andouillette”, “paillasson”(patatas rebozadas), ...

La cocina se alza al nivel de gastronomía, cuando los hombres aportan su toque manual y su imaginación creativa. O mejor dicho las mujeres: Son las "madres", famosas y robustas cocineras que han otorgado su carácter específico a la cocina lionesa. Grandes familias burguesas debieron separase de sus cocineras, durante la primera mitad del siglo XX. Algunas de entre ellas se instalaron por su cuenta y pusieron sus competencias al servicio de restaurantes. La primera fue la « Mère Guy », seguida por la « Mère Filloux », la « Mère Brazier », la « Mère Bourgeois », la « Mère Léa », que vivieron en la primera mitad del siglo XX. Los más famosos de la época han acudido a sus restaurantes. ¿Quién no conoce la «  poularde demi-deuil », los cardos « à la moelle », el pastel de hígados de aves?

Hoy en día, son los hombres quienes mantienen la tradición y muchos restaurantes galardonados con "3 estrellas" en la Guía Michelín, ostentan con orgullo los colores de la gastronomía lionesa en Francia y en el mundo entero. De esta forma, los célebres chef se codean con los bouchons, estos pequeños restaurantes tradicionales que sirven en un decorado pintoresco especialidades a base de embutidos, con copas de vino Beaujolais o de Côtes du Rhône.

Más de 1.000 restaurantes contribuyen agradablemente al clima amistoso y caluroso de la ciudad, cuyos embajadores son los grandes Chef. La perennidad del conocimiento culinario lionés también se mantiene gracias a iniciativas como el “Salon des métiers de Bouche”, Feria de los Oficios Gastronómicos o la Escuela de Artes culinarios y de Hostelería.